
La bicicleta es un artilugio que nos sirve para pasear, competir e incluso ir a trabajar. Dependiendo del uso que le des, se te puede caer al suelo o acabar llena de barro, sobretodo si la utilizas para hacer kilómetros el domingo y acabar desayunando con los amigos en un bar. También puede salirse la cadena o tener un percance debido a la irremediable ley de la gravedad. Hemos visto a Lance Armstrong y a Miguel Induráin protagonizando grandes gestas y haciéndonos levantar del sofá subidos a ellas. Debido a la innegable celebridad de este invento, la marca escandinava Aurumania ha diseñado unos ejemplares un tanto ostentosos y particulares.
“El mundo no será el mismo”, anuncia sin pizca de modestia la firma creadora de estos medios de transporte. Se trata una bicicleta de pista echa totalmente a mano y bañada en oro de 24 quilates. La adornan 600 cristales de Swarovski y un asiento de cuero clásico Brooks a juego con el manillar, cubierto del mismo material. El nombre de la marca, además, está incrustado en braille también con cristales de Swarovski.
No sabemos si el planeta ha cambiado gracias a la llegada de estos diez biciclos de propulsión humana, pero sus nuevos dueños seguramente se sienten algo más poderosos, sabedores que tienen entre sus manos un objeto exclusivo. Los 10 ejemplares están numerados para darle un toque más especial si cabe. Esta joya tiene una garantía de 10 años, y se envía a cualquier parte del mundo por recóndito que sea. El modelo tope de gama asciende a 80.00 euros, pero si no vas muy bien de dinero este mes, la misma marca fabrica esta maravilla sin los cristales de Swarovski por algo menos de 60.000 euros. Con esta bicicleta no te hará sombra ni el propio Alberto Contador.


























































