
En el año 2007, el empresario canadiense Edward Furtak dio con un procedimiento de fabricación de aviones que, curiosamente, se había puesto en marcha hace cincuenta años.
Todo por construir un diseño que mezclara eficiencia, potencia y fiabilidad de un jet con turbina, con las peculiaridades de vuelo de un avión privado de alta calidad con motor de pistón.
París Jet es un renovado birreactor con capacidad para cuatro pasajeros. Posee elegantes líneas retro, y su autonomía y velocidad cumplen las exigencias de los más experimentados. La misión del París Jet consistía en los enterramientos de la Fuerza Aérea Francesa… Claro está, hablamos de la época que corresponde a finales de los años 50.
Edward Furtak comenta:
No es un avión tipo cabina, pero me lleva adonde necesito ir. Es precioso. Me enamoré en cuanto lo ví. En realidad, el París Jet es más fácil de manejar que mi Mooney. Es perfecto para realizar escapadas de fin de semana. Y ahora está cincuenta años adelantado a su tiempo.
Pronto los pilotos quedaron seducidos por este modelo que, con una equipación estándar, cuesta alrededor de 400.000 euros. Entre otras razones, por eso Furtak propuso a Steve Fox, el hombre que le vendió el jet, asociarse para promocionar y perfeccionar el París Jet. Y gracias a la profesionalidad de ambos surgió la empresa MS760, que coincide con el nombre original que el fabricante francés Morane-Saulnier designó al avión. La actividad principal era adquirir todos los París Jet operativos.
MS760 cuenta con unas estupendas instalaciones en Calhoun (California) y proporciona a su flota de 30 jets nuevos interiores de cuero, una mano de pintura fresca y un panel de control actualizado con los últimos sistemas automatizados. Además, la compañía ha adquirido una provisión de repuestos y cuenta con luz verde para la fabricación de nuevos París Jet ya que compró los derechos del diseño original.































