
La tendencia de hacerse con un animal de compañía clásico ya no se lleva. ¿Merece la pena comprar una mascota exótica, aquella que normalmente procede de lugares salvajes y peculiares?
Entre los mamíferos puedes elegir cualquiera perteneciente a la familia de los roedores: Los jerbos, la chinchilla, la rata, la ardilla y el ratón te harán vivir momentos divertidos. Si gustan las experiencias de altos vuelos, dentro de la familia de de los loros o psittácidas, tienes varias posibilidades: La cotorra, el agapornis, la cacatúa o la miná del Himalaya. Pero el punto más atrevido de tu personalidad brotará, sin duda, al decantarte por alguno de los muchos reptiles exóticos que pueblan el planeta Tierra ¿Qué prefieres una serpiente, una tortuga, un caimán, un cocodrilo o un lagarto? Por último, no te olvides de las especies de anfibios: Sapos, ranas, salamandras, tritones. Los conocidos como invertebrados: Tarántulas, escorpiones, insectos palo o mantis, te refrescarán la memoria de muchos medios naturales que tal vez, únicamente hayas observado a través de la televisión o el cine.
También te informamos del lado oscuro de adquirir un animal de compañía. Las cifras hablan por sí solas y resultan verdaderamente escalofriantes. Cada año aproximadamente 50 millones de animales exóticos son retirados de su hábitat natural en América del Sur. La finalidad es promover el comercio de las nuevas mascotas. Son muchos los turistas que se siente atraídos por “estos atípicos y encantadores animalitos”. Y es que aunque luego no se cansen rápidamente de ellos y les ofrezcan los cuidados requeridos, como seres vivos que son la mayoría sufren las consecuencias de vivir encerrados en la gran urbe.
Recuerda que los animales exóticos (muchos de ellos salvajes) jamás serán animales domésticos. Además, existe el riesgo de poner en peligro la salud y seguridad humana a través de la enfermedad y los parásitos.