
Tú puedes ser uno de los afortunados que pruebe este champán de 2.300 euros si tu bolsillo te lo permite. Además, degustar el Clos D’Ambonnay 1996 te reunirá con unos pocos amantes de la marca, clientes conocidos y coleccionistas de botellas de Krug con los que la casa mantiene una relación de fidelidad mutua.
Las caracterÃsticas del Clos D’Ambonnay 1996 atraerán nuevos sabores a tu paladar. Para empezar, cuenta con un estupendo color dorado brillante. En nariz aparecen notas de bollerÃa, fruta, toques minerales, toffee y pétalos de rosa. Toda una demostración de la frescura propia del estilo Krug y con la expresión del terroir.
Otras cualidades hablan de vivacidad y potencia, lo que hace que en boca percibas los sabores a fruta madura y frutos secos. Algunos coleccionistas conservan en su bodega cosechas que ni si quiera la maison tiene ya en su reserva.
Un escenario ideal
El Clos D’Ambonnay se encuentra situado en un pequeño pueblo, en el sudeste de la Montagne de Reims…Y es que desde el primer momento este entorno cautivó a los Krug… Una parcela que contaba con un carácter espectacular frente a otras, que además tenÃa la experiencia de su otro champán de terroir, el Clos de Mesnil, un blanc de blancs que se convirtió en leyenda por ser el primer Krug que se elaboró de una sola parcela, de una sola variedad y de un solo año.
Y en 1995 se elaboró la primera añada. Oliver Krug, director de la maison, empezó a hablar de este proyecto en clave: El producto salió al mercado en 2008.
En realidad tres generaciones de la familia Krug han intervenido en la última añada del Clos D’Ambonnay 1996. Oliver, su padre y su tÃo (Henri y Remy) y su abuelo (Paul) se han involucrado en un proyecto de altos vuelos.


























































