
Luca Cordero di Montezemolo, máximo responsable de Ferrari, ha definido al deportivo, llamado a suceder al F430, como un tributo al paÃs transalpino.
Un vehÃculo diseñado en los tableros de Pininfarina, habitual de la firma de Modena desde hace años. Y también opta por la posición central de la mecánica y por la propulsión.
El 458 Italia (4,53 metros de largo y sólo 1,21 de alto) es un estricto coupé biplaza, pero más adelante añadirá un descapotable Spider. Su propulsor 4.5V8 de gasolina es atmosférico, pese a cual no se anda por las ramas y declara 540 Nm de par máximo junto a 578 CV a 9.000 rpm, que determina un envidiable ratio de 128,5 CV/litro, realmente contundente para tratarse de un motor carente de sobrealimentación.
Como única alternativa, se conecta a la caja de cambios automático secuencial de doble embrague y siete relaciones estrenada hace poco por el Ferrari California. Con un sprint de 0 a 100 km/h de 3,4 segundos y un tope de 325 km/h no se puede decir que desmerezca en prestaciones. Tampoco en consumo, pues un promedio homologado de 13,7 litros a los 100 puede parecer elevado, pero es inferior al de su antecesor y, en todo caso, sumamente aceptable conforme a la energÃa disponible. El coche pesa 1.380 kilos y reparte pesos entre ejes en una relación del 42/58%.
Llantas de 20 pulgadas, chasis de aluminio fabricado por Alcoa, triple escape centrado, fondo efecto suelo… El 458 está repleto de detalles. Por ejemplo, sus sorprendentes ópticas frontales verticales, que incluyen iluminación diurna mediante llamativos diodos blancos.
Dentro, una calidad a la altura de lo esperado conforme al último estándar mostrado por la marca, también un manettino sobre el volante para optar en plena marcha por distintos reglajes del chasis, la respuesta mecánica y los sistemas de apoyo a la conducción.
![]() ![]() ![]() ![]() |

























































