la-casa-mas-cara-del-mundo
Se encuentra en el famoso barrio de Bel-Air, en Los Angeles (California), y tiene un precio de 250 millones de dólares. Así que, por el momento, podemos decir que es la casa más cara del mundo.

Se trata de The Billionaire. Una mansión que también podría ostentar el título de la vivienda más lujosa del planeta. Ostentación, lujo, diseño, tecnología, obras de arte, exquisitos muebles… A esta mansión no le falta ningún detalle. ¿Nos acompañas a visitarla?

Con bolera, spa y hasta helipuerto

la-casa-mas-cara-del-mundo
La mansión está situada en el número 924 de Bel-Air Road, en el prestigioso barrio residencia del mismo nombre, y es un verdadero derroche de lujo y estilo. cuenta con 12 habitaciones, 21 cuartos de baño, 6 salones, 3 cocinas, un Spa, una piscina, un espacio para masajes, 2 bodegas de vino y una bolera.

la-casa-mas-cara-del-mundo
¿Te parece poco? Pues espera porque la lista continúa. La mansión también tiene su propio helipuerto. Desde luego, no hay duda de que su nombre The Billionaire (El Multimillonario) define a la perfección a esta vivienda. Única en todo el mundo.

Obras de arte, piezas de diseño y una colección de coches clásicos

la-casa-mas-cara-del-mundo
A nivel estético, la mansión está decorada con un estilo sofisticado y exquisito. Mobiliario de extraordinaria calidad que ha sido diseñado por Roberto Cavalli, obras de arte de gran valor, piezas de diseño y hasta una colección de coches clásicos que está valorada en unos 30 millones de dólares.

El servicio también está incluido

la-casa-mas-cara-del-mundo
Y por el mantenimiento de la casa no hay que preocuparse, ya que la mansión también tiene su propio servicio. En total 7 profesionales están contratados durante dos años para mimar al afortunado dueño que tenga la oportunidad de adquirir esta mansión. Entre el personal de servicio se encuentran también el chófer, el chef y el masajista.

Ya no hay la menor duda de que esta mansión lo tiene todo y se merece el título de la casa más cara y lujosa del mundo. Las imágenes hablan por sí solas. ¿No te parece?