Las joyas más caras del mundo
La Alta Joyería es un club muy selecto que no está al alcance de cualquiera. Magníficas piezas que rozan la perfección, con un diseño y unos materiales cuidados hasta el último y más mínimo detalle.

Así son las joyas que te presentamos en nuestro artículo de hoy y que ostentan el título de las más caras del mundo. Al menos por el momento, porque la Alta Joyería es un sector tan exquisito como competitivo, que nunca dejará de sorprendernos…

Anillos y Tiaras

Encabezando este ranking de las joyas más caras tenemos en el número uno al anillo “The Pink Graff”. Un diamante rosa de 24,78 quilates. ¿Su propietario? Un comprador anónimo que pagó unos 33 millones de euros en una subasta en Ginebra.

Mientras que el segundo puesto lo ocupa el anillo de Chopard, que es un diamante azul de 98 quilates, sobre una alianza de oro blanco de 18 quilates cubierto de diamantes. Según la firma Chopard, semejante obra de arte de la joyería está valorada actualmente en la friolera cifra de 18.561.310 dólares. ¡Me pierdo con tantos números!

Las joyas más caras del mundo
Más espectacular es todavía la Tiara de Esmeraldas Colombianas y Diamantes, que perteneció a la afortunada princesa Katharina Henckel von Donnersmarck. Hasta que ninguna otra joya le arrebate el puesto, es la tiara más cara jamás vendida en una subasta. Un comprador anónimo de Norteamérica pagó por ella 12,7 millones de dólares.

La colección de Christina Onassis

Las joyas más caras del mundo
El cuarto puesto en las joyas más caras del mundo es para un collar de diamantes que perteneció a la colección de Christina Onassis. Una maravilla de la Alta Joyería con diamantes de 38 quilates, que culmina su diseño con un diamante en forma de pera. La pieza alcanzó los 4,5 millones de euros en una subasta en Londres.

Las joyas más caras del mundo
Y para terminar nuestro top 5 de las joyas más caras del mundo, no podemos olvidarnos de “Irving Berlin Emerald”. Una esmeralda verde de origen colombiano de 47,6 quilates. Fue vendida por alrededor de 2,1 millones de euros a un afortunado comprador anónimo.

Si pudieras pagar estas desorbitadas cifras, ¿con qué joya te quedarías?