
La naturaleza, o más concretamente, sus diversas formas, son las protagonistas de la última colección del artista Alexander Lamont. La colección se llama Lamont/02. Las curvas de una calabaza madura, las hojas arrugadas que flotan en los estanques de loto o la textura de la corteza de un árbol, se han trasladado artísticamente a las obras del artista, convirtiendo sus creaciones en piezas escultóricas que pueden ser utilizadas para decorar las casas de todos aquellos que se puedan permitir estas lujosas piezas.
Los diseños, se han realizado con las técnicas más tradicionales artesanas que te puedas imaginar. Las obras fueron surgiendo poco a poco, gracias a los largos viajes que Lamont a realizado por todo el mundo. Su mayor influencia ha sido el sudeste asiático. El artista insiste en que él no es un diseñador, él prefiere denominarse a sí mismo como “un editor de materiales”.

Su sensibilidad se ha perfeccionado en cada uno de sus diseños, gracias a la acumulación de las diferentes experiencias culturales que ha vivido en países como Kenya y la India. El artista considera que su trabajo se centra simplemente en la elección de los materiales correctos y luego en las formas básicas que consigue dar a esos materiales. Lo mejor de estos diseños, es que son intemporales. Siempre están de moda y su calidad se mantiene con el paso del tiempo.

Dentro de la “natural” colección, también hay una pequeña colección de piezas escultóricas talladas, que se han realizado con partes de barcos oxidados de Laos o ruedas de los carros de los bueyes de Java.





















































