
Si hay un joven joyero que esté captando la atención de la prensa ese es Duncan Stevens. Sus lujosas piezas, realizadas en oro, están empezando a convertirse en extrañas obras de arte por derecho propio. Crea piezas de alto valor utilizando la artesanía más clásica. Uno de los modelos más impresionantes es el denominado Tower Ring.
Esta pieza está hecha a mano con una mezcla de oro amarillo de 18 quilates y oro blanco. El diseñador ha tomado el centro del anillo como si de una tablero de ajedrez se tratara, y ha decidido captar la atención de todos con un impresionante topacio azul rodead de un total de 38 diamantes. Las piedras, descansan sobre una especie de pilares, creando ventanas debajo de las mismas, que permiten que la luz pueda mostrar todo el resplandor de la piedra central y las laterales.

Otra de las piezas es la conocida como Auge. Este sofisticado anillo es considerado el más elegante de la colección y se caracteriza por sus formas más geométricas. La piedra central imita la forma perfecta de un ojo. El anillo es bastante pesado, ya que sólo de hora lleva 32 gramos. Como el anterior, está hecho a mano. El último anillo y no por eso menos llamativos, es el Volcano Ring.

Al igual que sus compañeros, está hecho a mano y se ha utilizado para su fabricación oro amarillo. La colocación y forma que se ha dado a la piedra central permite que esta esté protegida ante cualquier tipo de daño. El cuarzo se levanta sobre el metal, y en el corazón de la piedra preciosa se muestran una serie de cortes que cuando la luz impacta en ellos, la imagen nos recuerda a las de las columnas de humo que aparecen cuando los volcanes están en erupción.































