
Renato Viola, un joven pizzero de Agropoli, ciudad del sur de la provincia de Salerno (Italia), es el creador de la pizza más cara del mundo. El manjar cuesta 8.300 euros y según Viola no es un precio exagerado porque cuenta con productos exclusivos y de alta calidad. Además, dos cocineros acuden al domicilio de los comensales para elaborarla. La deliciosa pizza Luis XIII mide 20 centímetros de diámetro, y se sirve acompañada por una cara botella de champán francés.
La masa se prepara 72 horas antes para dejarla reposar, tal y como manda la tradición, y se elabora y hornea ante los anfitriones para que pueda ser degustada en el momento. Los ingredientes, además de la típica mozzarella de búfala, son el caviar iraní, el del Mar Caspio y Danubio, y el Oscietra Reale Prestigio. También se añade langosta roja Palinurus Elephas, cigalas y langostinos del la zona italiana del Cilento. Todo ello espolvoreado con sal rosa australiana Murray River, de la que se eligen sólo los mejores granos.
El cocinero italiano explica que está recibiendo muchas peticiones y que ya son muchos quienes la han reservado para una cena especial. Para la Asociación de la Verdadera Pizza Napolitana, todas estas invenciones no son más que sacrilegios contra la tradición culinaria, ya que incluye ingredientes prohibidos. Por cierto, si queréis hacer una pizza con denominación de origen estas son las reglas: no puede tener más de 35 centímetros de diámetro, ser más gruesa de 33 milímetros en el centro, ni tener una corteza superior a los 2 centímetros. Los tomates deben ser de San Manzano, que crecen en el suelo fértil del monte Vesubio; el aceite, virgen extra y el queso, mozzarella de búfala. Todos los ingredientes deben ser de la región de Campania, en Nápoles, y el horno debe ser de leña.
























































