
El oro es uno de los metales preciosos más comunes y se utiliza principalmente para hacer todo tipo de joyas. Es un metal blando, amarillo, brillante y maleable que no reacciona con casi ningún producto químico aunque si es sensible al cloro. Se utiliza también para acuñar monedas y es utilizado tanto en joyería como en industria o electrónica gracias a su resistencia a la corrosión. Varios son los tipos de oro, aunque sus versiones más conocidas son el oro rosado y, sobretodo, el oro blanco. Veamos las particulares características de cada uno de los principales oros para conocer sus diferencias y poder así decantarte por el que más te guste o te convenga:
- Oro amarillo: es de color amarillo, tal y como su propio nombre indica. Es el menos reactivo de todos los metales y se le considera “noble” porque no se oxida excepto en condiciones extraordinarias. Es el símbolo de la abundancia.
- Oro blanco: la principal diferencia (y básicamente la única) con el amarillo es el color, ya que es amarillo tirando a blanco pero sin llegar a serlo, aunque por los productos que se le echan así lo parece. En lugar de usar cobre y plata como en el oro amarillo, se mezcla con metales como el platino, zinc y el níquel para obtener ese color casi blanco.
- Oro rosado: tiene las mismas características que los anteriores pero su aleación es de oro fino, plata fina y cobre. Es uno de los oros más caros y que se encuentran en las joyas más exclusivas de las mejores marcas.
La única diferencia entre ellos es el color, ya que el resto de las propiedades son las mismas. Existen también otros tipos de oro en función de sus colores, aunque no son tan comunes como los anteriormente enumerados. Son el oro rojo (mezcla de oro y cobre), el oro gris (mezcla de oro y níquel) y el oro verde (mezcla de oro y plata).
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