
Hasta hace poco era impensable poder “tocar” el futuro con tus manos, sin embargo las investigaciones de Stephen Hawking apuntan a la posibilidad de construir una nave espacial que permita al ser humano viajar en el tiempo.
El punto de partida de esta idea científica lo hallamos en las teorías de la relatividad de Albert Einstein. Y es que el ritmo del tiempo de los objetos se desacelera a medida que los objetos se aceleran en el espacio. Expuesta a dicho fenómeno estaría la invención de una nave espacial que funcionaría a gran velocidad. Según Hawking:
Llevaría seis años a toda potencia alcanzar esa velocidad. Después de los dos primeros años alcanzaría la mitad de la velocidad de la luz y se situaría bastante lejos del sistema solar, y después de otros dos años llegaría al 90 por ciento de la velocidad de la luz.
Viajar al pasado es una opción que queda desechada. Los agujeros o atajos entre diferentes partes del Universo existen pero sólo a escala cuántica por lo que el reto sería en principio aumentarlos a escala humana. Una máquina del tiempo con destino al pasado violaría la ley fundamental de que la causa debe existir antes que el efecto.
Algunas interpretaciones respecto a los viajes en el tiempo sugieren la propuesta de desplazamientos entre realidades o universos paralelos. Otras explicaciones menos convencionales se basan en la creencia de futuros viajeros que podían existir o que van a existir. Hay vestigios de civilizaciones con una presunta tecnología muy similar a la nuestra, como por ejemplo el Mecanismo de Antiquitera que data de entre los años 82 y 65 antes de Cristo.
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