
Petrus, Romanée-Conti, Château d’Yquem, etc. son algunos de los vinos más exquisitos del mundo que están empezando a sufrir la codicia de los falsificadores. Estos lujosos vinos sólo pueden ser degustados por algunos elegidos sibaritas peros, de acuerdo con algunos profesionales del mundo del vino francés, un reducido grupo de estas botellas tienen que hacer frente a la amenaza, igual que los bolsos y las gafas de lujo, a los falsificadores.
Siempre han existido vinos de mayor o menor calidad. Para alivio de muchos, la falsificación continúa siendo pequeña escala. Sylvain Boivert, director de la asociación de vinos de Burdeos, ha comentado estos días que, por ahora, estas falsificaciones no se realizan de manera industrial, a diferencia de otros objetos de lujo. En la actualidad, las falsificaciones que se han conseguido “detener” se trataban de imitaciones de botellas de vinos poco frecuentes.
Estos problemas, no han afectado demasiado a las ventas de estos vinos. Romanée-Conti, es uno de los vinos más caro (a la vez que escaso) del mundo, y continua teniendo el mismo número de ventas.
Ponsot, propietario de Domaine Ponsot, ha tenido bastantes problemas al descubrir en una venta que adquirió en 2008 en Nueva York, que 106 botellas de las 107 eran falsificaciones. En el catálogo ponía que los vinos eran Clos Saint Denis de 1945, cuando posteriormente descubrió que las botellas adquiridas sólo eran un “cosecha” de 1982. En contra a lo que muchos piensan, la mayoría de los falsificadores no son asiáticos, sino europeos y estadounidenses. Los precios de las botellas igualan a los de las originales para no levantar sospechas.


























































